
Otra vuelta de tuerca es una de las creaciones más conocidas de Henry James, publicada en 1898. Es, además, uno de los mejores ejemplos de narrador no fiable que yo haya leído.
Es una novela corta de terror psicológico. Un clásico: una institutriz llega a una mansión en el campo inglés para cuidar de dos niños que son perfectos, demasiado perfectos, y empieza a ver fantasmas. O cree verlos.
¿Los ve o cree verlos? Ahí empieza todo.
Otra vuelta de tuerca: un altar a la ambigüedad
La novela es un altar al poder de la ambigüedad. Y también una escuela para escritores.
Sí, no es la gran novela del siglo XIX, pero en su esencia contiene una enseñanza que debería ser rescatada por quienes escriben: no hace falta explicarlo todo.
Y respecto al terror gótico, y al terror en general, también sienta una base fundamental: lo que más miedo da no es necesariamente lo que se muestra, sino lo que no.
El lector, en tanto que ser humano, necesita certezas para sentirse seguro. Prefiere ver al monstruo en todo su esplendor para poder ver después cómo se lo derrota. Si sustituyes esa claridad por ambigüedad, el miedo encuentra espacio para latir.
James no construye grandes escenas explícitas de terror. Apenas genera una atmósfera llena de insinuaciones y obliga al lector a participar rellenando los huecos que deja vacíos la narración.
Y ahí es donde esto gana enteros: cada lector llenará esos huecos con su propia imagen del miedo, no con una imagen común proporcionada por el autor.

Otra vuelta de tuerca

Autor: Henry James
Editorial: Penguin Clásicos
Fecha de publicación: 1898
Idioma: Español
Extensión: 280 páginas
¿Los fantasmas son reales?
Todo el truco del libro consiste en que nunca sabes con certeza qué está ocurriendo.
- Los fantasmas son reales y ejercen una influencia sobre los niños.
- La institutriz está interpretando la realidad desde una mente alterada por el aislamiento, sus deseos, sus miedos, su represión o su propia obsesión.
Y entre esos extremos caben muchas más posibilidades.
Henry James nunca lo aclara.
El propio título acaba funcionando casi como una descripción del mecanismo narrativo: cada nuevo acontecimiento da otra vuelta de tuerca al nerviosismo del lector, pero sin concederle la certeza que necesita.
Mi interpretación de la novela es mía y solamente mía. No por falta de generosidad por mi parte, sino porque Otra vuelta de tuerca tiene tantas interpretaciones como lectores. Es un prodigio de la literatura abierta a interpretación.
El terror está en lo que James no cuenta
En 1898 esta novela gótica demostró que puede haber más terror en lo que se insinúa que en lo que se muestra abiertamente.
Una institutriz llega a una casa señorial para tutelar a dos niños. Nada más llegar empieza a tener visiones de fantasmas.
¿Son reales o son imaginaciones de una mente perturbada? ¿Podemos fiarnos de lo que nos cuenta esta protagonista y narradora?
Ese es el juego.
Un altar a la ambigüedad. Una lección para escritores: no hace falta contarlo todo.
El terror aumenta cuando el lector participa llenando los huecos que el autor ha dejado vacíos.
La huella de ese mecanismo es enorme. La maldición de Bly Manor parte directamente del universo de James, y su sombra puede reconocerse también en Los otros y en buena parte del terror posterior construido alrededor de casas, niños, apariciones y narradores de los que nunca terminamos de fiarnos.
Pero no esperes un thriller moderno
Todo esto suena muy popular, ¿verdad? Pues no te engañes: esta novelita de apenas cien páginas exige un esfuerzo al lector. Es densa. Muy densa.
James escribe prácticamente al revés de como hablamos ahora. Frases larguísimas. Una frase suya puede ocupar media página, con cinco comas, dos guiones y una idea dentro de otra idea dentro de otra. Todo es psicológico. Nada es directo.
Nunca te dice simplemente «tenía miedo». Vendría a decirte algo parecido a: percibió en su conciencia la insinuación de una aprensión que no osaba nombrar. Te obliga a adivinar. Hay muchísimo no-dicho. Lo importante es muchas veces lo que los personajes no dicen. Conversaciones educadísimas donde, por debajo, pueden estar amenazándose.
Por eso Otra vuelta de tuerca resulta también peculiar dentro de la obra de Henry James: es uno de sus libros más accesibles. Cuando James normalmente puede dedicar páginas y páginas a una decisión, una impresión o una conversación aparentemente trivial, aquí al menos pasan cosas.
Si quieres seguir leyendo al autor, en el blog también tengo reseñado por aquí Pandora, de Henry James.
Cómo está escrita Otra vuelta de tuerca
La prosa es elegante porque logra decir exactamente lo que busca sin caer en la vulgaridad ni en el exceso de adorno, manteniendo una armonía en el ritmo del lenguaje. Sabe decir mucho sugiriendo más de lo que cuenta directamente. Es una prosa profundamente connotativa.
Respeta al lector. Confía en que sabrá inteligir lo que apenas se le asoma mediante indicios. Logra usar la palabra exacta en lugar de acumular adjetivos. El autor no intenta deslumbrar con vocabulario rebuscado, sino con la combinación perfecta.
Mi truco para leerlo sin frustrarme
Leerlo lento y en voz baja. Si lo lees rápido como un thriller moderno, te perderás. Si lo lees como si estuvieras escuchando a alguien muy culto y muy nervioso contándote un chisme, entra perfecto.

Los guiños metaliterarios de Henry James
Henry James trufó la novela de guiños a algunas de las grandes obras del género gótico. Por ejemplo, escribe:
¿Había en Bly un «secreto», un misterio de Udolfo u otro insano, un pariente inmencionable mantenido en insospechado confinamiento?
Este fragmento remite a dos de las grandes influencias de la literatura gótica inglesa: Los misterios de Udolfo (The Mysteries of Udolpho, 1794), de Ann Radcliffe, y Jane Eyre (1847), de Charlotte Brontë.
Los misterios de Udolfo
«Un misterio de Udolfo» es una alusión claramente denotativa.
Los misterios de Udolfo es uno de los grandes prototipos de la novela gótica. En ella, la heroína queda atrapada en un castillo tenebroso lleno de aparente actividad sobrenatural, pasadizos oscuros y secretos familiares que finalmente encuentran una explicación terrenal.
Jane Eyre
«Un pariente inmencionable mantenido en insospechado confinamiento» funciona como una alusión a Jane Eyre, donde la protagonista descubre que Rochester mantiene a su esposa, Bertha Mason, encerrada en la mansión.
Al introducir estos guiños metaliterarios, Henry James deja caer además una pista extraordinariamente sugerente sobre la propia institutriz: es una joven impresionable que interpreta lo que sucede a su alrededor utilizando también los esquemas de las historias de misterio y terror que conoce.
La protagonista entra así en diálogo con la gran literatura gótica anterior, mientras James sitúa conscientemente su relato dentro de esa tradición para llevarla hacia un terreno mucho más psicológico.
Una escuela para escritores
Por trama, no es la mejor novela que yo haya leído. Por cómo está escrita, es otra cosa.
Es un magisterio absoluto de técnicas narrativas que durante el siglo XX alcanzarían su máxima expresión y que siguen estando muy presentes en la literatura actual: el narrador no fiable, la ambigüedad, la elipsis, el subtexto, el punto de vista limitado y la participación activa del lector. James comprendió algo fundamental: cuando el autor se niega a resolverlo todo, obliga al lector a entrar en la historia. Y en una novela de terror, aquello que el lector imagina puede ser bastante peor que cualquier monstruo que el escritor sea capaz de enseñarle.

