Donde respiran las piedras

Donde respiran las piedras
4.7
(24)

Yo no esperaba un libro tan intenso. Discreto en su popularidad, es una novela que merece ser mucho más conocida. Es entretenimiento más que fondo, pero es sobresaliente en su propósito.

La historia se sitúa en el Valle de Arán. He leído recientemente muchas historias en clave de thriller ambientadas en dicha región. Tiene ya para mí cierta aura literaria.

Donde respiran las piedras. Reseña

donde respiran las piedras

En Caneján desaparecen tres niños. Dos niñas de siete y ocho años y un niño de diez. Dos semanas más tarde —agotadas ya la esperanzas de hallarlos— las dos niñas aparecen andando por el pueblo como si nada. Del niño nada se sabe. Ellas afirman que han estado con él «toda la tarde» marcando así una distancia sideral entre el tiempo percibido y el que realmente ha transcurrido.

En San Sebastián encontramos a Iratxe. Periodista en paro. Alguien deja en su buzón una nota informativa sobre este extraño caso. Ella, —que es la narradora en primera persona— como no encuentra trabajo, decide buscar aquí una buena historia. Lo que encontrará no es para nada convencional. El misterio sale al paso de cada página y la intriga aumenta sin parar con esta trama. En su estancia en Arán, entablará relación con un viejo que asegura ser Daniel, ¡el propio niño extraviado!

A partir de aquí, lector/a, te llenas de preguntas.

Novela para lectores con paladar para el misterio. Para cierto miedo también, las niñas pueden ser un personaje realmente digno de un relato corto de Stephen King. Hasta aquí podemos contar sin desvelar nada inconveniente.

Texto bien escrito. Descripciones netas, funcionales sin caer en excesos ni tautología. Estilo eficaz, sin alardes poéticos. Una escritura al servicio de la trama.

Iratxe es esencial. Es más que la protagonista. Es la narradora homodiegética. A través de sus propias revelaciones y de los diálogos con los actantes, conocemos a un personaje bien cosido: alguien en horas bajas a quien conocemos en un momento en que quiere salir de su pozo. Insegura, temerosa de sí; insatisfecha, parada, abandonada. Según avanzan los capítulos la vemos salir de su cascarón y abrirse a los demás, que no siempre la esperan con los brazos abiertos, pero ella es una mujer en salida.

Somos un animal social, parece decirnos la autora. El Zoon politikón de Aristóteles. Necesitamos el contacto humano para ser. Trabajar con, relacionarnos con, vivir con, compartir con, estar con… Cuando Iratxe empieza a poner genitivos a todos esos verbos, su vida empieza a mejorar.

Pero cuidado, que en esa socialización anida el mal. Al contacto con otros, nos podemos elevar pero también nos podemos envilecer.

Y aquí es donde esta novela se eleva. Donde interpela directamente al lector:

  • ¿Qué es el mal?
  • ¿El mal es propio del individuo?
  • ¿Hay personas que nacen malvadas y otras que no?
  • ¿Somos todos esencialmente iguales pero el contexto de nuestras vidas hace aflorar unos matices u otros en cada cual?
  • ¿Tienen parte de responsabilidad en la maldad de alguien las personas con quienes se relacionó?
  • ¿Se aprende por contagio a ser malvado?

Es una novela muy interesante. Hace reflexionar sobre la frontera entre víctima y verdugo. Una historia en la que todo es ambivalente, todos son el malo y a la vez las víctimas de otro villano. No hay contextos puros de bondad o maldad.

Una novela muy simbólica. En el texto se habla repetidamente de un túnel, que comunica el mundo racional representado en San Sebastián con el mundo esotérico y tétrico de Caneján, como si fuera un vaso comunicante entre las dos caras del alma humana: la luminosa y virtuosa y la oscura y perversa. En ese túnel entramos y transitamos casi sin conciencia de estar pasando de un lado a otro. Por ese túnel la protagonista transita cada vez que abre la puerta a ese otro hemisferio del alma.

Somos una sola alma, con dos caras. Las decisiones que tomamos, pero también las cosas que nos suceden, fuera de nuestro locus de control, nos pueden inclinar a un lado o al otro.

Muy filosófica. Una novela en la que reconocer el mal propio espejado en el del otro. Esa epifanía requiere mirarse con sinceridad, y abordar el nosce te ipsum sin achicarse ante lo que nos pueda devolver de nosotros mismos.

Una novela que es digna de la mejor colección de cuentos de terror

Pero todo ese fondo lo leerás entre líneas. No hay espesura. Es una lectura amena, entretenida y atrayente. De esos libros que llaman Page Turner tontamente, como si el español no pudiera componer un “devorapáginas“. Donde respiran las piedras es una buena pieza en el catálogo de Arola Editors.

Insisto. Una novela que es digna de la mejor colección de cuentos de terror del más pintado fan de la literatura de miedo. Tiene ambientación, atmósfera, ocurrencia, maldad, personajes y situaciones, y tiene una trama que quieres acabar. Lo que se le pide a un texto que vas a poner en el anaquel del miedo.

Donde respiran las piedras. Búscala. Merece mucho la pena.

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Alvaro

Con el tiempo y el acúmulo nuevas lecturas, se va olvidando lo que vamos leyendo. Me parece que escribir sobre ello me ayudará a recordar mejor cada pequeña o gran historia que lea. Si de paso las pongo en común contigo y te puedo animar a leer o no un libro, me parece más útil que unas notas guardadas en un cajón como un ermitaño de tinta. De qué va y qué me ha parecido, sin más vuelo ni pretensiones. No son reseñas de entendido, sino de lector a lector.

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