Graham Greene trabajó en inteligencia británica durante la guerra. Esa experiencia se nota en cada página de esta novela que está ambientada en la Viena de 1947, una ciudad fragmentada y repartida entre ingleses, estadounidenses, franceses y soviéticos.
El tercer hombre
Graham Greene
1950
Una ciudad repleta de ruinas, gobernada por el mercado negro, sombras y sospechas. La posguerra ha dejado una moral ambigua: todos necesitan algo, todos negocian algo.
En ese marco histórico nos movemos.

¿Un clásico?
Ya es una novela mayorcita. Tiene 76 años. Que sea la versión escrita de una película mayúscula de la historia del cine le ayuda a seguir leyéndose. Pero un clásico no es tal solamente porque siga leyéndose. También tiene que seguir vigente. Y para eso tiene que explorar alguna cara de la humanidad que resista el paso los siglos.
Un lector dentro de cien o ciento cincuenta años más ¿podrá leer esta novela y sacar conclusiones? Sí, pero tendrá que saber antes cuál fue la historia del siglo veinte. Ese requisito previo le restará algo de universalidad a la novela. Sin embargo, conocido el contexto que da marco a la novela (esto es, las dos guerras mundiales y sus devastadores efectos sobre Europa), encontrará una novela muy accesible, pero que penetra como pocas en la insensibilización que experimenta el alma humana que ha presenciado la barbarie durante mucho tiempo.
Aquella generación que había visto los totalitarismos, los planes quinquenales, la animalización del adversario político, la eugenesia, los campos de concentración, el gulag, la bomba atómica, los experimentos de Mengele, Auschwitz, el horror de las dos mayores guerras, el Marne, el Somme, las violaciones masivas de berlinesas, la posguerra… era una generación donde muchos eran llevados a creer que la vida humana tenía poco valor, y que la supervivencia de uno mismo bien justificaba la aniquilación del otro.
Y en esa fuente abreva esta novela. Una trama que al principio resulta inesperada, pero que avanza sobre la luz de los hallazgos de un protagonista que experimenta una catarsis al descubrir cómo la guerra puede transformar a alguien que conoció como una persona normal, en alguien sin referencia moral alguna.
¿Quizá el antagonista es un trasunto de la propia Europa? Que lo decida el lector.
Qué pasa aquí
Un escritor de novelas baratas del Oeste, ingenuo, leal y un poco torpe.
Llega a Viena invitado por su amigo Harry Lime, solo para descubrir que Lime ha muerto en circunstancias sospechosas.
Martins es un narrador poco sofisticado, lo que crea un contraste delicioso con la sordidez del mundo que descubre.
La muerte de Lime no encaja. Hay testigos que cuentan hechos contradictorios. Aparece la figura de un “tercer hombre”, alguien que estuvo allí… pero nadie sabe quién es.
Rollo Martins recorrerá esa Viena de posguerra —esquiva, rara, compleja— mientras trata de descubrir qué ha sucedido con su amigo Harry.
Qué esperar como lector
Una prosa muy limpia, directa, sin florituras. Recuerda a ese imperativo algebraico que obliga al estudiante a simplificar el resultado. Cada frase reducida a su expresión más sucinta y por ende más precisa. Si se quiere aprender a escribir con precisión, esta novela es un clinic.
Un ritmo rápido, casi cinematográfico. Una historia corta pero con capas. Un ambiente palpable, casi se respira y podemos hablar de una novela atmosférica.
Es una novela de 1950, pero muy contemporánea en su concepto. Intriga, capítulos muy cortos, prosa sucinta… No hay ornamentos que desvíen la atención de la trama. Cuando aparecen, son sutiles.
En el liminar de la novela, encuentro una valiosa introducción del autor.
«Supongo que muchos novelistas llevan en la cabeza o en sus cuadernos de notas la idea inicial de una historia que nunca llegan a escribir.»
Hablar sobre esta novela nos lleva por cojones a hablar de la película. Es una mota en el ojo. No hay forma de pasar a otra cosa hasta que te la sacas.
“El tercer hombre” es la película de Carol Reed. Una de las mejores jamás rodadas.
Greene escribió la historia. La película se rodó a partir de su guion. Después, la novela publicada es la versión literaria del material que Greene preparó para el film. Total, la historia es suya. Digamos que el guion es el germen de la novela y por supuesto de la película.
«El tercer hombre no fue escrito para ser leído, sino para ser visto.» Graham Greene.
No es una novelización posterior, sino la semilla literaria que dio origen a la película.
Dice Greene: «El tercer hombre nunca pretendió ser más que la materia prima para una película»
La propia obra tiene sorprende. Alegorías originales, sin lugares comunes. Una prosa eficaz donde cada palabra está en su lugar, esto es, ni sobra ni puede faltar.
Dicho en vernáculo: está muy bien escrita. No es una prosa ornamental y sin embargo se le nota el brillo.
No es una novela aforismática, pero sabe aupar pensamientos entre una narración tan pragmática. Por ejemplo:
«Nunca nos acostumbramos a ser menos importantes para los demás de lo que ellos lo son para nosotros»
Si se lee con atención crítica, pronto se constata que está muy bien escrita y, puesto que es una novela escrita en inglés, muy bien traducida por Barbara McShane y Javier Alfaya (Alianza Editorial).
Una novela que quisiera ponderar haciendo justicia a lo que me ha parecido. Creo que decir que me ha gustado tanto como la película es dar una idea acertada de su dimensión.
Encarezco leer y ver esta historia en sus dos formatos.

