Me acuerdo de George Perec

Reseña Me acuerdo George Perec
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Este libro es una anáfora permanente. Libro ejercicio de estilo, raro, pretendidamente excéntrico… y a la vez pop y asequible a cualquier lector. Una obra de culto que llevaba años queriendo leer y que ha caído en mis manos. Es un libro que te aconsejo comprar y leer. Pero es un libro sobre el que te quiero advertir: si eres un lector poco amigo de las sorpresas, —no dado a salirte de lo convencional—, entérate bien qué tipo de obra es antes de gastar tu dinero. Para eso estamos aquí.

Esta reciente edición de Impedimenta elimina todo impedimento o dificultad para encontrarlo, y es una de las buenas noticias del año lector. 

Si te pica la curiosidad te estarás preguntando qué es este libro. No me pidas tanto como definir lo que por naturaleza —e intención— parece inclasificable. 

“Me acuerdo” es un libro compuesto por 479 fragmentos, cada uno comenzando con “Me acuerdo…” No son relatos, ni memorias lineales, ni aforismos. Son destellos, micro‑recuerdos, instantáneas de la vida cotidiana francesa de los años 40–70.

Perec toma un formato inventado por el artista estadounidense Joe Brainard y lo convierte en un ejercicio literario radical, donde la memoria es un catálogo, no una confesión.

Reseña Me acuerdo de Perec

Al ser un catálogo y no una confesión, esa memoria es la de muchos —no la mía, por la época— y el retrato de un tiempo para los demás. 

Si te vas a comprar el libro, —esto es más bien un artefacto literario— te aviso, Perec no es un autor convencional ni sus libros tampoco. Ve con la mente abierta.

La gracia está en el estilo, en la capacidad para encontrar literatura en cualquier esquina, en la cosa más peregrina. Una arqueología de lo cotidiano.

Si te hablo de la Europa de 1940 a 1970 qué te viene siempre a la mente: las guerras, posguerras , el telón de acero, el muro de Berlín, el desarrollo, la clase media emergente… De eso ya tenemos archivo para dar y tomar. Perec recuerda cosas mínimas: marcas, anuncios, frases hechas, programas de televisión, modas pasajeras, olores, objetos. Lo que importa no es tanto la anécdota, sino cómo lo trivial revela una época entera. Se puede contar un tiempo no desde sus acontecimientos mayores, sino también desde sus pequeñeces. 

Yo creo que el reto es activar tus propios “me acuerdo”, aunque en lectores de hoy, es más difícil porque las referencias no las podemos hacer tan nuestras como sus coetáneos. Pero le podemos encontrar el encanto de asomarse al escaparate del anticuario.

Pero la distancia temporal se borra con el esmerado trabajo documental que viene anexo. Numeradas de manera correlativa al je me souviens de Perec, el lector tiene una contextualización de cada recuerdo, de modo que es posible acceder a una experiencia de lectura completa.

Una democratización de la memoria, carente de solemnidad. Lo tuyo, lo íntimo y pequeño convertido en colectivo. Y no explica nada. Un respeto escrupuloso al lector. Perec pone el texto, y tú el subtexto. Y como todo ejercicio de memoria, tiene el vértigo de ver a qué velocidad pasa el tiempo. Nunca un vehículo parece correr cuando vamos a bordo, pero cuando te paras a contemplarlo, —peatón en la cuneta— notas cómo te azota el viento que arrastra al pasar.

Me acuerdo de Perec, la edición de Impedimenta

Aquí tenemos que detenernos para explicar que me estoy refiriendo a la edición de Me acuerdo con traducción de Eduardo Berti y prólogo de Hervé LeTellier. Es importante matizarlo, porque Impedimenta tiene otra edición de la misma obra con traducción de Mercedes Cebrián.

Reseña Me acuerdo George Perec
Reseña Me acuerdo George Perec

La edición en español de un libro así me daba que pensar: ¿cómo se traduce un libro así? ¿Verbum e verbo o sensum de sensu?

Verbum e verbo es imposible en algunos calambures. No tendrían sentido en español. Sensum de sensu se entiende pero mata el juego. 

Pues se ha resuelto con notas del traductor. Esto es, se mantiene fiel el francés en el libro de forma que te vas al final a leer la nota aclaratoria. Así no se renuncia a nada. Chapeau. 

No es el recuerdo del académico. Es el del niño que se crió en el bloque de al lado y que una noche entre cervezas te dice: «¿te acuerdas de aquello que había donde ahora está…?»

Es un inglés manco que gana al pin pon a todo el mundo; uno que escribía a máquina en Trocadero todas las tardes… es ese tipo de recuerdos. Cuál sería «Me acuerdo» si lo escribieras tú. A ese ejercicio sí te sientes invitado, seas del año que seas.

Quién es Georges Perec 

Georges Perec fue el escritor francés que convirtió la literatura en un laboratorio: un autor capaz de escribir una novela entera sin la letra “e”, de catalogar lo cotidiano como si fuera épico y de transformar la memoria en un juego de precisión. Un experimentador radical del lenguaje, miembro del Oulipo, obsesionado con las reglas, los juegos y las posibilidades infinitas de la escritura.

Es un autor de culto, más influyente que masivo, pero imprescindible para entender la literatura del siglo XX.

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Alvaro

Con el tiempo y el acúmulo nuevas lecturas, se va olvidando lo que vamos leyendo. Me parece que escribir sobre ello me ayudará a recordar mejor cada pequeña o gran historia que lea. Si de paso las pongo en común contigo y te puedo animar a leer o no un libro, me parece más útil que unas notas guardadas en un cajón como un ermitaño de tinta. De qué va y qué me ha parecido, sin más vuelo ni pretensiones. No son reseñas de entendido, sino de lector a lector.

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  • Última modificación de la entrada:abril 7, 2026
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