Tripfulness. Seis años de viajes en solitario (2022)

Tripfulness. Seis años de viajes en solitario (2022)
4.6
(10)

Tripfulness. Seis años de viajes en solitario (2022). Escrito por Xavier F. Vidal y editado por la Editorial Mirahadas. Se trata de un libro excelente, y por ende, el más infravalorado de los que he leído este año sin lugar a dudas. Esto es, si hago un balance entre la popularidad de este libro y la calidad de su texto, creo que es un texto que está siendo soslayado, pues merecería ser mucho más conocido y reconocido.

Un libro de viajes, no un libro para turistas. O sí. Un libro para todos. Lo primero que te llama la atención es el titular, resultado del matrimonio —bien avenido en este caso—, entre Mindfulness y Trip.

Este libro no es una guía Lonely Planet. Tampoco un catálogo para la mesita de gabinete de un crucero o una agencia de viajes. Es un libro que recorre el mundo con el autor, pero cuyo foco no está en los highlights de cada lugar, sino en su cosmovisión. La manera idiosincrática de entender el mundo en cada región del mundo. De partida, el planteamiento me gusta.

Y además, no cae en el tópico étnico de turno:

«Por supuesto que hay un espacio para la libertad individual, pero yo hablo en términos de culturas, de características propias de un país. No creo en las esencias, pero está claro identidades de muchos pueblos, su ADN si se me permite, que las están conformadas por un «sustratos característico, frecuen- temente estructural, combinado con factores externos, como las invasiones y las colonizaciones (y descolonizaciones posteriores).»

Me parece un híbrido entre varios géneros. Tiene algo de crónica; tiene algo —muy poco— de tópico turista y guarda un sabor de cuadernos de viaje.

Se plantea viajar para entender las diferencias de cada lugar. Pero esto adquiere valor en la intención de entender qué está en el origen de tales divergencias.

Es un libro audaz. Vidal es una especie de Hemingway. Un tipo capaz de ponerse a hacer autostop en Mascate (Omán) país al que viaja porque quiere conocer el único Emirato que no hace ostentación de una vida fastuosa.

Captas el tono general del libro, ¿no?

Es un libro del que entresacar lecciones interesantes. Se lee muy bien la coyuntura de los países nacidos de la desmembración de la URSS y de la descolonización a mediados del pasado siglo. Se plantea la problemática de los Estados prefabricados que se crearon allí, a diferencia del clásico Estado-Nación:

«Se crean Estados de la nada con una voluntad uniformadora donde antes había diversidad y, por tanto, las disputas aparecen.»

No sólo aborda una concatenación de destinos. Otra parte importante del libro reflexiona acerca del propio hecho de viajar.

Y aquí aparece el Mindfulness del título. Aumentar la conciencia es el concepto esencial del mindfulness, que nos invita a ser conscientes del momento presente, a observar nuestros pensamientos, emociones y sensaciones sin juzgarlos ni reaccionar automáticamente ante ellos. Nos ayuda a desarrollar una mayor atención y claridad mental. Cuando estamos en un viaje, atendemos al presente. No estamos en el ajetreo cotidiano, que se queda en casa esperando nuestro regreso. Cuando visitas otro país te obligas a vivir ese presente, sólo pendiente de salir al paso de la contingencia de turno, sabedor de que ese momento es único y probablemente nunca vuelvas a pisar ese lugar. Esto entronca y acerca la experiencia de viajar al mindfulness. Viajar es de hecho una práctica mindfulness.

Vidal propone concebir la vida toda como un viaje. Viajar como lección de atención plena para todos nuestros días, no sólo los viajeros.

Bien traída esta reflexión del autor.

Y hecho este exordio, este planteamiento, vamos país a país. El libro es una sucesión de países y su parecer sobre ellos en su primera parte, quedando una segunda para hablar de autores —literatos— que también compartieron sus impresiones de viaje y sobre el viajar.

Ahora te puedo secuenciar esta reseña siguiendo su patrón. País a país. Pero prefiero darte un bosquejo tacaño, rácano, agarrado… y dejarte a ti que lo descubras por ti mismo, porque me parece un libro muy digno de leerse.

India. Un país cuya promesa de espiritualidad choca con un bullicio enervante, que nada tiene que ver con la promesa de la Baghavad Gita.

Pakistán. Un lugar donde conviven el peligro y la hospitalidad; el fervor identitario y el abrazo al peregrino.

Uzbekistán y Kirguistán: uno de los capítulos más interesantes, por lo ignoto que rodea estas regiones, resultantes de la caída soviética y musulmanas. Pero como dice Vidal, mucho más que eso.

Israel y Palestina: uno de mis capítulos preferidos. Se traza un magnífico diagrama social de una región que tal vez —o seguramente— presente uno de los perfiles etnológicos y sociodemográficos más complejos del planeta.

Pekín y Taiwán: esa China que parece monolítica, segura y sin fisuras, la presenta el autor como tal, pero con sus conflictos identitarios internos y sus paradojas como la propia Taiwán.

Georgia: interesantísimo capítulo para un país tan acorralado entre mares y montañas como entre sátrapas y fundamentalismos. Un lugar discreto en Asia cuya alma mira a Europa, a pesar de sí misma.

Bulgaria: un país con reminiscencias de todo lo que le rodea. Un país siempre equivocado. Una tentativa de resurgimiento con un ojo puesto en la amenazante Rusia.

Albania: país muy peculiar. Por su sentido de la justicia, más allá de lo peculiar —unos seis pueblos—, donde llama la atención tanto su anuencia a tantos dominadores históricos como su renuencia a los cambios que aquellos le traían. Incólume.

Benín: país animista, primitivo en su moral y sentido de la justicia. Un lugar donde lo multiétnico no es una pose progre, sino un sociograma. Una experiencia total de choque cultural a la que recomienda acudir despojado de prejuicios.

Sudán: uno de los países mejor narrados de este libro. Es un análisis extraordinario de su situación cultural, política, religiosa… y una crítica tan dura como acertada sobre el mutismo de la sociedad ante la situación de los cristianos en ese país.

Nigeria: uno de los que más me han impresionado. El autor dice que es “uno de los destinos más caóticos y surrealistas del mundo”. Explica la paradoja de ser el país más exportador de crudo del mundo y tener balance negativo, ya que, al no tener refinerías, tienen que comprar la gasolina. También es un país a dos fes. Total, interesantísimo por donde lo queremos coger.

Argelia: el autor, como ves, no busca destinos acostumbrados. Argelia, un país en el que probablemente fue el único turista del mes, es un país que presenta dividido —como lo es— entre árabes y bereberes. Una ensaladilla que se refleja en un capítulo muy ameno cuyo final me recuerda al de “El coronel no tiene quien le escriba”.

Costa de Marfil y Burkina Faso: comparten el último capítulo de esta primera parte del libro. Un episodio donde Vidal aprovecha para decirnos que no hay una sola y tópica África, sino más de cincuenta. Cada pieza del engranaje, a su vez, es compleja y heterogénea. Pero el tópico, reconoce, tal vez sea la única forma de explicar, que no entender, esa gran parte del planeta.

Y el libro entra ahora en su segunda parte. Escritores, pensadores, hombres de mundo y letras hablando o reflexionando sobre el hecho de viajar.

Aquí, Xavier Vidal reúne un florilegio de lo más reputado. Nietzsche, Pavese, Kapuscinsky, Marco Aurelio, Krishnamurti, Calvino, etc. suben el interés de un libro que ya de por sí es testimonialmente excelente y son muestra del importante nivel literario y de pensamiento del autor.

En un primer palo, toca a Nietzsche y Pavese. Aupándose a sus reflexiones, nos explica la etimología de fabricación propia, del término Tripfulness y nos deja una reflexión: aprende a ver en tu rutina diaria lo que tiene de aventura, igual que cuando viajas.

Y desde ahí, se suceden capítulos similares. En total, un florilegio de reflexiones bien cimentadas y a cuál más interesante sobre el hecho de viajar. Atención plena; gestión de las expectativas, etc.

Le doy un diez en trasfondo.

Es un libro que sólo podía escribir este autor. Por qué lanzo este aserto: porque se precisa haber viajado a esos lugares tan remotos; y porque se requiere un poso de lectura y pensamiento como el que tiene Xavier Vidal y que se nota tanto en sus continuas citas literarias como en sus razonamientos.

Un texto de erudición contenida pero palpable.

Un libro de viajes, de los mejores que he leído. Un texto de los que puedes recomendar —o regalar— sabiendo que a cualquiera le va a gustar y le va a sacar el jugo.

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Alvaro

Con el tiempo y el acúmulo nuevas lecturas, se va olvidando lo que vamos leyendo. Me parece que escribir sobre ello me ayudará a recordar mejor cada pequeña o gran historia que lea. Si de paso las pongo en común contigo y te puedo animar a leer o no un libro, me parece más útil que unas notas guardadas en un cajón como un ermitaño de tinta. De qué va y qué me ha parecido, sin más vuelo ni pretensiones. No son reseñas de entendido, sino de lector a lector.

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