Esta es la primera novela de una trilogía que quedará así:
- Sila. El origen del dictador.
- Sila. Soldado de Roma.
- Sila. Dictador de Roma.
Se trata de un ciclo narrativo de novela histórica al más puro estilo Santiago Posteguillo. Sí, ya supongo yo que el autor, Álvaro Pavón, querrá tener una voz propia dentro del mundillo de la novela histórica, pero es que recuerda a Posteguillo en tantas cosas que sí me dices que la novela es del autor valenciano —a priori— me lo habría creído sin dudarlo. Esto no quita mérito alguno al autor ni a la novela. Todos los escritores tienen influencias de otros que les preceden, los más coquetos las niegan, pero siempre están.
Roma es algo más que Julio César. Sila, por ejemplo, es un hombre relevante para la historia de la civilización en la que arraigamos. A contar la historia de Sila, (personaje al fondo en las novelas más recientes de Posteguillo) se entrega Pavón.
Ya adelanto que tal vez me refiera a Santiago Posteguillo más veces de las queridas en esta reseña, pero es que el valenciano tiene tanto imperium en esta cuestión que no puedo mirar para otro lado.
En Álvaro Pavón se notan maneras sólidas. Y además es un tipo con recursos, por ejemplo, introduce versos de Teognis de Mégara, cuya traducción corre por cuenta propia. En general detrás se nota un trabajo documental y una vasta cultura clásica. Y eso en novela histórica agrada mucho.

Sila, el origen del dictador

Autor: Álvaro Pavón
Año: 2026
Editorial: Plaza & Janés
Páginas: 456
Idioma: Español
Publicación: 5 de febrero de 2026
Pero vamos con lo que importa. La trilogía nos quiere contar quién fue Lucio Cornelio Sila. (Si tienes prisa puedes Ir a la guía rápida de lectura
Lo conocemos con 17 años. Es un joven patricio entregado a una vida disoluta, sexo, alcohol y rock and roll, pero sin rock and roll. Su padre no lo considera digno de su linaje así que lo deshereda, lo expulsa y lo convierte en un paria a ojos de toda la sociedad romana.
Desde ese pozo profundo de marginación, Sila se reconstruye cual príncipe maquiavélico para escalar en la élite de Roma.
¿Cómo? Aprovechando las tensiones que amenazaban a la República romana. Sila pesca ganancias en esas aguas revueltas.
Roma, a lo House of Cards
La República Romana no era precisamente igualitaria. Existían unas luchas internas encarnizadas para hacerse con el poder. En la novela vemos muy bien como las clases pudientes maniobran para salvar la legitimidad de una figura como el “Senatus consultum”, esto es, un “decretazo” al más puro estilo actual.
Es una decisión tomada por una élite política. Se impone rápidamente y es ajeno al debate y aprobación normal. El senatus consultum ultimum (SCU) era un decreto de emergencia del Senado romano durante la República.
Su fórmula típica era: “Que los cónsules velen para que la República no sufra daño”.
Bajo esa premisa —salvar la República—, el Senatus Consultum se instauró con maniobras que —bien expuestas en la novela— procuraron asentar jurisprudencia para que pudieran acudir a ese decretazo cuando quisieran. Pero claro… quizás esa bicoca en el futuro jugase en su contra si quien estaba en el poder era contrario a su interés.
Roma, desde luego, es inacabable en intrigas. Admite el torrente infinito de novelas que pueblan las estanterías de las principales librerías.
Lo interesante, además de la trama es saber qué podemos aprender sobre Roma y el personaje en esta novela.
Aprendizaje
Si valoras una novela histórica por lo que con ella aprendes, la de Álvaro Pavón tiene algunas lecciones que ofrecer:
-Los mecanismos de poder en Roma, la forma en que se trafican los intereses y el modo en que las leyes no son una aspiración de justicia para los pueblos sino una divisa nos confirman que, ciertamente, venimos de Roma. Las redes clientelares de compra de votos, las elecciones amañadas… todo eso ya existía hace dos milenios.
-La guerra de Jugurta también es un episodio que queda bien narrado. Si lo ignoras, pasas de lo ignoto a lo conocido.
-La propia historia de Sila (a completar en próximas obras de la trilogía).
-La vida de Cayo Mario (como pasa en «Roma soy yo» de Santiago Posteguillo, ocupa mucho espacio en esta novela. Es un personaje que tuvo un notable impacto coetáneo en Sila y bien merece ese rol. Además, por trascendencia histórica, es insoslayable.
Estilo
Queriendo ser bestseller, resulta sin embargo un libro que invita a dar muchos paseos por el diccionario. La Wikipedia también queda cerca.
La intención de explotar el sendero recorrido ya por Santiago Posteguillo, —tal vez más editorial que autoral— no es óbice para hablar de un estilo personal, con ramalazos barrocos de estilo Prada:
«mientras los demás orgiastas se recuperaban todavía del marasmo de su acaloro»
Hay quien considera este estilo arcaizante, pedante, apergaminado, antiguo… a mí, en cambio, me agrada. No creo que la claridad deba exigir un empobrecimiento léxico ni estilístico de la novela. Bien por Pavón.
«la herencia griega presente en todo el golfo de Neápolis delataba el alma de villorrio de la señora de Italia, que todavía se refocilaba en su incultura»
Un libro para todos, que gustará más a quien se incline por lo puramente histórico que a quien se acerque por lo puramente novelesco.
Es un tipo riguroso. Te explica a la perfección detalles de la época. Se detiene en elementos comunes como por ejemplo la vestimenta. «Coraza musculada, faldellín de pteruges y botas de campaña» dice en un momento dado. En otros te explica cómo se llaman las botas de campaña, las de estar por casa, etc. Traslada este nivel de precisión a otros elementos de la narración y llegarás a una novela de ambientación muy lograda. Puede pecar de exceso de latinajos, de florituras léxicas, de juventud en suma, pero la novela tiene una factura muy conseguida.
La novela es de un despliegue de conocimiento remarcado. Desde las reglas que rigen la vida de las vestales y los arúspices hasta la prosodia de los etruscos y decenas de apuntes más. Entretiene, informa y forma.
Una impresión sobre la estructura
La novela quiere contar muchas cosas. Pavón conoce mucho, si pretende transmitir eso, puede estar tranquilo: lo ha logrado. Se nota.
Sin embargo esto le lleva a introducir muchos arcos narrativos. Subtramas que a veces se abren y cierran en tres páginas. Episodios que aportan un conocimiento de lo que pudo pasar pero que disipan un poco la energía de la secuencia principal. Es estupendo dar contexto al personaje central, pero cuando el contexto y los apuntes exceden cierta dosis, lo diluyen. El propio Sila a veces parece un invitado de honor en su propia novela. Cayo Mario o Escauro tienen un peso muy protagónico en el relato. Esto tiene toda su lógica, pues así fue, pero ¿es esto una novela sobre Sila o sobre Roma?
La novela se disfruta, pero no tengo un retrato tan familiar de Sila como de César, si era lo que se pretendía. Claro que esto es un juego a tres tomos. Esperemos las dos próximas entregas para saber si Sila quiso y no pudo o ya es de la familia.
Estructuralmente parece una novela correcta, pero yo echo en falta una mayor conexión interna de los capítulos, que a veces parecen un agregado paralelo de estos bajo un tema común, en lugar de un cauce que fluye y discurre.

En la intención de contar muchos pasajes de la Roma palatina, se diluye el trazo central de la novela. Brillante como tratado de la Roma previa al imperio. Necesita más clímax y tensión narrativa para ser una novela más redonda.
No tengo dudas del atractivo del personaje, pero sospecho que tal vez hubiera sido mejor hacer una novela única de ochocientas páginas que una trilogía. Esta primera entrega no tiene la épica que esperamos de una novela ambientada en Roma. Sila en su juventud es un “bon vivant” que es desposeído, desheredado y desubicado. Y consigue renacer de su ostracismo. Bien, es una parte importante de su vida, una historia de caída y ascenso. Merece ser contada, pero quizás como una parte —más breve— de una pieza mayor, pero no da como para dedicarle una novela entera. Sobre todo porque la restitución de su estatus no está jalonada por batallas, épica y pundonor, sino por carambolas en las que resulta beneficiario de otros. No da para sostener una novela entera.
Lo más importante está por llegar en el segundo y tercer tomo. Las bases ya están puestas y el escritor es solvente. Esperemos a ver qué tal resuelve la gran novela biográfica que al final será esta trilogía de un personaje de importancia en la historia romana.
Guía rápida de lectura
¿Merece la pena leer Sila, el origen del dictador?
Es una novela histórica sólida, con buen trabajo documental y una ambientación muy lograda. Gustará más a quienes buscan aprender sobre Roma que a quienes esperan una novela épica o de gran tensión narrativa. Interesante como inicio de trilogía, aunque esta primera entrega se queda algo corta en intensidad.
¿De qué trata Sila, el origen del dictador?
Narra los años de juventud de Lucio Cornelio Sila, desde su caída social tras ser desheredado hasta su reconstrucción personal en una Roma convulsa. En paralelo, se despliega un amplio fresco de las tensiones políticas, sociales y militares de la República romana.
¿Qué tipo de lector disfrutará más esta novela?
Especialmente recomendable para lectores de novela histórica interesados en la Roma republicana, el detalle cultural y los mecanismos de poder. Puede resultar más exigente para quienes prefieren una narrativa más ágil o centrada en la acción.
¿Qué hace diferente a Sila, el origen del dictador?
Su ambición didáctica y el nivel de detalle histórico: desde instituciones políticas hasta aspectos cotidianos como la vestimenta o las costumbres. Destaca también un estilo con cierta inclinación barroca y un enfoque que prioriza el contexto histórico sobre la épica narrativa.

