Infrasuelo. Los túneles de Albor.

Infrasuelo. Los túneles de Albor
4.8
(4)

En Albor hay un dictador de maneras contemporáneas. Su régimen consiste en que quien no trabaja, quien no encuentra un empleo en un plazo máximo de seis meses, es enviado al Infrasuelo. El Infrasuelo es como un campo de concentración bajo la ciudad. Un ataúd de treinta y seis kilómetros de largo. De ahí ya no se sale nunca. 

Si no produces, estás fuera de la sociedad. No nos sirves. Por nosotros como si te mueres. Es más, muérete. Eso dice la sociedad de esta novela… y la nuestra también.

Se trata de una novela distópica de ciencia ficción con elementos de narrativa social y alegoría política. Desde el punto de vista filológico, encaja en la línea de la distopía contemporánea hispánica, con rasgos de novela de advertencia y de tradición orwelliana.

Es una reflexión sobre la Vida. 

La vida no es un estado biológico, o no sólo. La vida es también un estado sociológico. Los túneles de Albor, el Infrasuelo, es una antesala de la muerte nacida de la mente de la autora. En los túneles, bajo tierra, miles de personas han sido enterradas en vida. Están vivas, pero solamente porque siguen respirando, comiendo… Sin aliciente vital de ninguna clase, la vida es más fronteriza con la muerte que consigo misma. 

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Infrasuelo. Los túneles de Albor

Portada de Infrasuelo. Los túneles de Albor

Autora: Vanesa Paredes González

Año: 2025

Editorial: Platero Editorial

Páginas: 270

⭐⭐⭐⭐

Reseña de Álvaro Sánchez Oliveros

¿Estamos valorando nuestra libertad tanto como merece? ¿Nos damos cuenta de la dimensión totalitaria que han adquirido cosas como la tecnología o las ideologías?

De todo eso va esta novela. 

Pero no es una propuesta positiva. Se trata más bien de “confiar en que la gente buena marca la diferencia” (Pág. 199) como dice la propia narradora protagonista. 

Argumento de Infrasuelo. Los túneles de Albor.

En el Estado de Albor, una dictadura lleva décadas controlando la vida de los ciudadanos y condena al Infrasuelo —una red de túneles subterráneos letales— a quien no consigue trabajo en seis meses. Miriam Genna, una cirujana del hospital de Reslo, ve cómo sus principios chocan con ese sistema cuando un camionero, Marcu Deval, está a punto de ser enviado a los túneles tras un grave accidente.

Al decidir ayudarlo para que esquive su destino, Miriam comete un acto considerado traición y termina ella misma deportada al Infrasuelo, donde nadie ha logrado sobrevivir ni escapar. Allí, perdida en la oscuridad y rodeada de otros desahuciados, se aferra a la esperanza y comienza a buscar una salida que le permita desafiar desde dentro al régimen que la ha condenado. Mientras recorre los túneles y descubre sus secretos, la novela sigue su lucha por mantener la humanidad, la fe y la posibilidad de redención en un lugar concebido para borrar cualquier rastro de vida digna.

Análisis 

Creo que como distopía funciona perfectamente. ¿Por qué? Porque cumple con su misión especular, esto es, podemos ver reflejada nuestra sociedad en la de la obra. Se exageran los defectos que son expresión de nuestro tiempo para que apreciemos sus rasgos con toda claridad. 

El “Estado de Albor” funciona como espacio ficticio pero verosímil, típico de la distopía, donde vemos rasgos hiperbólicos de nuestro presente (precariedad laboral, control social, exclusión).

Es una novela muy simbólica. La condena al Infrasuelo por desempleo reescribe el tópico del “subsuelo” como lugar de marginación, cargándolo de crítica socioeconómica. Es una buena distopía porque se puede leer en paralelo con muchos elementos de nuestra sociedad.

Por ejemplo, el microchip implantado desde el nacimiento en la muñeca recuerda a otros motivos distópicos de vigilancia total, y conecta con el miedo contemporáneo a la trazabilidad digital y la pérdida de intimidad.

Por ponerle un pero, hacia el final, hay una solución que me parece poco creíble. No desmerece la novela, ni estropea la experiencia lectora, pero sencillamente es algo que te obliga a aceptar pulpo como animal de compañía. Y menos con Marla Oris pegada al cristal de la ventana.

Reseña de la novela Infrasuelo. Los túneles de Albor de Vanesa Paredes González publicada en octubre de 2025 por Platero Ediciones

Desempleo

Uno de los problemas de nuestra sociedad es el desempleo. Necesitamos dinero para subsistir. Para tener dinero, tienes que trabajar, por lo general. 

Ergo, si no tienes empleo, estás jodido. 

Y esto es fuente de ansiedad y sufrimiento para muchas personas. Cuando no de pobreza. Y esto lo aborda la novela. 

En Albor el acceso al trabajo se convierte en mecanismo de supervivencia: quien no consigue empleo en seis meses es deportado a los túneles.

Esto genera una sociedad basada en el miedo al desempleo, con trabajadores sometidos y sin derechos, donde la precariedad es estructural.

Es una alegoría exagerada pero fácilmente conectable con nuestro desempleo. 

Cosificación de la mujer e invasión social del fenómeno de la maternidad 

La mujer entre los 25 y los 35 años está obligada a tener su único hijo. En nuestra sociedad, de alguna manera, la mujer tiene esa urgencia biológica, y de muchas otras, experimenta presión por parte de la sociedad: problemas de conciliación; dificultad para tener más de un hijo…

En esto también podemos reflexionar sobre la propia sociedad a partir de la distópica que nos presenta la autora. 

Y por supuesto, también podemos reflexionar sobre los mecanismos del totalitarismo. Las pistas que va dejando tras de sí cuando se cierne sobre un pueblo:

«Si algo tenía claro nuestro presidente era que una manipulación bien planeada funciona con el ochenta por ciento de la población; para el otro veinte por ciento, basta con el miedo.”

Concepto y forma

Es una novela más de concepto que de forma. Quiere azotar al lector, ponerlo a pensar. Los políticos, los medios de control, la trazabilidad digital, a la que voluntariamente nos estamos entregando como corderos llevados al esquilador; los dogmatismos y la cultura de la cancelación, la censura inter pares… Este es el punto fuerte de la novela.

Formalmente es sencilla, eficaz, directa. Usa algunas imágenes literarias originales, como cuando la protagonista compara sus dudas internas una manada de murciélagos hambrientos que revolotean en su interior. O cuando utiliza una metáfora marítima con la socollada. Emplea bastante el tricolon adjetival, como yo al principio de este párrafo. Alguna referencia culta, meritorias incursiones en jerga médica y poco más que decir. Es muy aseada, muy correcta. Muy segura de lo que quiere decir y por eso va al grano. Estilísticamente es un futbolista de los que no se enreda en fintas y filigranas, de los que tiran a portería a la primera.

Pero no significa que sea una autora estilísticamente pobre. Al contrario. Creo que ya ha rebasado la etapa novel en que se precisa recargar de artificio innecesario el texto. Hay recursos discretos y se generan imágenes literarias con carga, incluso a veces, lírica; pero no se estropea la secuencia de la acción por culpa de una textura recargada. 

Lectura en paralelo

No puedo evitar leer esta novela con una sensación latente de estar leyendo la novela que querría leer Byung Chul Han. El filósofo de “La sociedad del cansancio ” denuncia constantemente la mayor obsesión de nuestro tiempo: el rendimiento. 

Todo tiene que ser productivo. Tu tiempo de ocio, cualquier tarea que hagas, todo tiene que ser medido, convertido a datos y optimizado. Así, no tienes que hacer actividad deportiva de forma habitual por el bien de tu salud, tienes que participar en carreras populares y conocer al dedillo tu tiempo por kilómetro. No tienes que leer, tienes que participar de un club de lectura o desafiarte a leer una cifra concreta de libros/año. 

Todo tiene que ser óptimo, productivo y digno de “tu mejor versión”. 

Esa obsesión está muy bien denunciada en esta novela. 

Frente a la cosificación de lo humano, esta lectura parece sugerir que, incluso en las estructuras más rígidas y oscuras (como el Infrasuelo), la ética individual sigue siendo la única grieta por la que puede entrar la luz. Apetecen libros así. 

Vanesa Paredes atiza sin medias tintas. Dispara a dar, sin sordina. Por ejemplo hay un párrafo sublime en la página 55-56 donde habla de la peor censura que existe: no es del Estado, ni la del policía o la institución. Es la del vecino. Cuando un régimen logra configurar el cerebro de la gente alrededor de una serie de dogmas y desde ahí instarlos a defenderlos de “los otros”, entonces ha blindado totalmente su seguridad. Será tu vecino quien te denuncie, te censure, te delate… Eso sucede hoy. Es la cultura de la cancelación. 

Mensaje

La protagonista es Miriam Genna, cirujana del hospital de Reslo, cuya vida cambia al decidir ayudar a un paciente desahuciado a escapar de su destino en los túneles. A todas luces era imposible que no la pillaran en su falta. El sistema dispone de tantos medios de represión, tecnológicos y sociales que es casi imposible violar sus normas y quedar impune.

Entonces, ¿qué explicación damos a Miriam Genna? Que es una idealista y que es fiel a sus principios. Y ser fiel a tus principios tiene valor. 

Creo que esa es la lectura que subyace bajo los mismísimos túneles de Albor. 

¿Qué respuesta damos cada uno al fracaso social o la decadencia moral?

Puedes ser el que se adapta, porque la vida es un mero ejercicio de supervivencia. O puedes ser el que no se adapta porque total, la vida es finita y no tenemos nada que perder salvo nuestro honor.

Todos los lectores leerán la misma novela.

Pero cada uno sacará una reflexión distinta. Tal vez muchos coincidiremos en que mientras que queden un par de personas íntegras en este mundo, mejorarlo será posible. 

Vale la pena creer. 

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Alvaro

Con el tiempo y el acúmulo nuevas lecturas, se va olvidando lo que vamos leyendo. Me parece que escribir sobre ello me ayudará a recordar mejor cada pequeña o gran historia que lea. Si de paso las pongo en común contigo y te puedo animar a leer o no un libro, me parece más útil que unas notas guardadas en un cajón como un ermitaño de tinta. De qué va y qué me ha parecido, sin más vuelo ni pretensiones. No son reseñas de entendido, sino de lector a lector.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Vanesa

    No sé si es correcto que sea yo la que deje una respuesta, pero quiero agradecer todo el trabajo que has dedicado para hacer una reseña profunda y sincera. Mil gracias.

    1. Alvaro

      Claro que es correcto. Estás en tu casa. Gracias a ti por una novela tan «recordable». Aún veo el Infrasuelo cuando la recuerdo, Infrasuelo que yo, por cierto, pinto en mi cabeza en las estaciones de la línea seis del metro de Madrid 🤷

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  • Categoría de la entrada:AUTORAS / Distopía / NOVELA ESPAÑOLA
  • Comentarios de la entrada:2 comentarios
  • Última modificación de la entrada:enero 28, 2026
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