Las chicas de papel. Reseña

Las chicas de papel. Reseña
4.6
(7)

Novela policial ambientada en un manicomio. Aparece asesinado el director de un hospital psiquiátrico. La inspectora Julia Falcón tiene que resolver el caso y tiene que hacerlo en cinco días.

Julia Falcón es la Miss Marple de Jesús Gómez. A diferencia de la eximia granny detectivesca por excelencia, Falcón es una inspectora de policía, pero está a punto de jubilarse, por lo que Gómez huye del cliché de inspectora buenorra con potencial para escenas calentorras que hagan bebible la lectura a lectores que no leen. Bien, porque eso significa que confía en la potencia de su trama para enamorar al lector.

Y hace bien.

La novela se narra en primera persona. Se van intercalando diferentes voces narrativas, siempre homodiegéticas. Los narradores participan de la historia, la viven, están dentro de ella. Esta mano, bien jugada, le da mucha piel a las historias, suenan más cercanas, más ciertas.

En el primer episodio, breve, conocemos a una mujer enajenada. Nos cuenta que su padre abusó de ella durante toda su existencia y el lector asume que eso es lo que la dejó lo bastante alterada como para matar a alguien porque lleva la mascarilla por debajo de la nariz.

Después conocemos a Julia Falcón. Ella también ha sido víctima de malostratos pero en cambio emergió convertida en una agente de policía. Las víctimas también son lo que hacen con su dolor, parece decir Gómez.

El caso es que Julia está a días de jubilarse. Un retiro no deseado, que abisma una retirada vacía y sin atractivos. Recibe una llamada de una clínica psiquiátrica donde se ha cometido un crimen. Será su último caso. El director del centro psiquiátrico aparece muerto y quemado en su despacho.

Comienza así una ronda de interrogatorios a las internas. Todas tienen en común el ser víctimas de violencia a manos de padres, maridos, novios, ex novios… o simplemente están allí por alguna otra causa relacionada con hombres.

En compañía de la psicóloga, establece turnos interrogatorios. Habitación por habitación. Así, comienza con Montserrat, una mujer traumatizada por el suicidio de su hijo. Continúa por Cecilia, una coleccionista de trastornos psicológicos, ingresada por delirio erotomaníaco y que ahora ha desarrollado pinceladas de piromanía. Es decir, cada una da indicios razonables de ser la asesina del director. Incluso Falcón llega a pensar que pueda tratarse de un asesinato múltiple, dado que todas las pacientes, presentan androfobia tras un pasado como víctimas de hombres. La misma Falcón, arrastra su propia historia como descubrirás cuando lo leas.

Y se van sabiendo cosas de la víctima. Se van viendo conexiones y encontrando posibles móviles del crimen. De manual, es una novela policial de lo más ortodoxo, perfectamente ejecutada y que mantiene tu atención del hilo al pabilo.

La investigación sigue su curso. No así mi relato de la trama. Te corresponde a ti, lector, descubrir qué ha pasado en ese manicomio; quién ha sido el asesino o asesina; cómo sucedió y qué motivo había tras ese crimen.

Mientras lo averiguas, te vas a divertir mucho. Es una novela que invita a ir haciendo tus propias quinielas y pesquisas para tratar de anticiparte a la resolución del caso. El ADN que te dice que estás leyendo una buena novela de crímenes sin resolver.

Las chicas de papel. Reseña

Un clásico policial

La novela sorprende. Si la mirada de fondo es actual y moderna —posada sobre un tema tan acuciante como es la preocupación por la violencia contra las mujeres— la manera de contar la historia entronca con los clásicos del género. Esto es refrescante, porque recuperamos la tradición de la inspectora que extrae conclusiones sobre el caso a partir de indicios, interrogatorios y deducciones, no solo a partir de raudales de acción fantasiosa y poco realista.

Jesús Gómez parece deudor de los clásicos del género. En la página 28, hasta Julia Falcón cita a Sherlock Holmes:

“Tras escuchar las palabras de Vila se me viene a la cabeza una frase muy famosa de Sherlock Holmes: «Es un error teorizar antes de poseer datos, insensiblemente, uno comienza a deformar los hechos para hacerlos encajar en las teorías en lugar de encajar las teorías en los hechos»”

Esto, choca con otro eximio detective literario. Rouletabille de Leroux, —quizás en un intento de ocupar el espacio libre que deja Holmes— trabajaba justo del modo contrario. A veces vemos a Falcón moverse por instinto en esta novela.

Sea cual sea la táctica, Gómez logra un resultado convincente. Tienes ante tus manos una novela muy ágil de leer, con un clímax dotado de mucha intriga que apetece desentrañar.

La novela, no por policial resulta frívola. Todo lo contrario, es una novela de marcado compromiso social; un alegato en contra de la violencia de género que quiere visibilizar la cantidad y temeridad del horror que viven tantas mujeres a manos de sus parejas. Un problema muy extendido —en tiempo y lugar— en nuestra sociedad.

Se visibilizan temas sociales como la violencia de género. También hay lugar para los pesares del colectivo LGTBI, no ocupando una parte central de la escena, —que ocupa la mujer violentada—, pero sí de una forma nítida y sobrecogedora:

«Todo estaba bien hasta que mi cuerpo empezó a tomar una forma más andrógina. En ese momento, mi jefa decidió que no era el tipo de imagen que querían dar en la tienda y me despidieron. Tener un empleado gay era muy cool, tener a una trans era tener una apestada. Siempre se nos relaciona con la noche y prostitución. De puertas para fuera somos muy modernos, pero para dentro nos carcome el qué dirán. ¿Cuántos padres elegirían tener un hijo homosexual si se les diera la oportunidad? ¡La maldita doble moral que lo contamina todo!»

La estructura de la novela

La estructura es muy hábil. Tienes nueve pacientes para sendos capítulos. Vas conociendo la historia detrás de cada una, como si fueran relatos breves más o menos aislados del resto.

Todos tienen una historia propia. Pero es una historia con principio (abuso) y fin (el manicomio) en todos los casos. Y todas van a converger en el arco narrativo principal: quien está detrás del asesinato del director de la residencia.

Es una trama que atrapa, pero es fácil de seguir. Muy fácil. El libro se lee en dos tirones y deja muy buen sabor de boca. Me recuerda a otras novelas de intriga que no quiero citar, especialmente una de ellas para no airear aspectos determinantes de la trama.

Las chicas de papel. Mi conclusión:

Si te gusta la novela policial, esta novela te va a encantar. Si te gusta el género who did it (quién lo hizo) de Agatha Christie, encontrarás de tu gusto este novela breve. Y si además sabes leer con las sensibilidades despiertas, podrás hacer una reflexión interesante sobre la interminable ola de violencia que muchas mujeres soportan a lo largo de vidas desvencijadas por los golpes, las humillaciones y los menosprecios.

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Alvaro

Con el tiempo y el acúmulo nuevas lecturas, se va olvidando lo que vamos leyendo. Me parece que escribir sobre ello me ayudará a recordar mejor cada pequeña o gran historia que lea. Si de paso las pongo en común contigo y te puedo animar a leer o no un libro, me parece más útil que unas notas guardadas en un cajón como un ermitaño de tinta. De qué va y qué me ha parecido, sin más vuelo ni pretensiones. No son reseñas de entendido, sino de lector a lector.

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